En este artículo
1¿Qué es el aceite de argán? 2¿Cuánto aceite de argán necesita tu piel? 3¿Qué hace el aceite de argán por tu piel? 4Guía de uso del aceite de argán 5¿Qué activos son compatibles con el aceite de argán? 6Errores frecuentes al usar aceite de argán 7¿Cuánto tarda el aceite de argán en hacer efecto? 8Preguntas frecuentes sobre aceite de argán 9Fuentes y referenciasEl aceite de argán (Argania spinosa kernel oil) es un aceite vegetal rico en ácidos grasos insaturados y vitamina E que actúa como emoliente, antioxidante y reparador de la barrera cutánea. Funciona bien en casi cualquier tipo de piel cuando se usa en la cantidad adecuada y en el momento correcto de la rutina. Su principal fortaleza no es la hidratación en sí, sino la capacidad de retener el agua que ya está en la piel y protegerla del daño oxidativo diario.
¿Qué es el aceite de argán?
El aceite de argán se extrae de las semillas del fruto del árbol Argania spinosa, una especie endémica del suroeste de Marruecos y parte de Argelia. El árbol crece en condiciones climáticas extremas — suelos áridos, alta irradiación solar y temperaturas que oscilan mucho entre el día y la noche — y eso, lejos de ser un detalle anecdótico, tiene una implicación directa en la composición del aceite: la planta desarrolla una alta concentración de compuestos protectores para sobrevivir, y esos mismos compuestos son los que terminan beneficiando la piel humana.
Composición química: qué hay dentro del aceite
El perfil lipídico del aceite de argán es lo que lo distingue de otros aceites vegetales de uso cosmético. Aproximadamente el 80% de su contenido son ácidos grasos insaturados, con el ácido oleico (omega-9) representando entre el 43 y el 49% del total, y el ácido linoleico (omega-6) entre el 29 y el 36%. Esta proporción le confiere una doble capacidad: el ácido oleico penetra con relativa facilidad en las capas superiores del estrato córneo, mientras que el ácido linoleico refuerza las ceramidas que forman la barrera cutánea y tiene propiedades antiinflamatorias documentadas.
Además de los ácidos grasos, el aceite de argán contiene tocoferoles (vitamina E en sus formas alfa, gamma y delta), escualeno, esteroles vegetales (especialmente espinasterol y escottenol, que son exclusivos de esta especie) y polifenoles con actividad antioxidante. La cantidad de vitamina E por 100 g de aceite es notablemente superior a la del aceite de oliva, lo que refuerza su perfil antioxidante.
Aceite cosmético frente a aceite alimentario: no son lo mismo
Existe una diferencia importante que muchas personas pasan por alto. El aceite de argán cosmético se obtiene por prensado en frío de las semillas sin tostar, lo que preserva su color dorado pálido, su olor suave y sus propiedades para la piel. El aceite de argán alimentario, en cambio, se obtiene de semillas previamente tostadas, tiene un color más oscuro y un aroma intenso a fruto seco, y aunque es nutritivo para consumir, no está formulado para aplicación tópica. Si ves un aceite de argán a precio muy bajo en un herbolario o tienda de alimentación, es probable que sea la versión alimentaria o que la calidad de extracción no haya preservado los activos de interés cosmético.
El papel del INCI y qué buscar en la etiqueta
En la nomenclatura INCI, el aceite de argán aparece como Argania spinosa kernel oil. Cuando leas la lista de ingredientes de un producto, ten en cuenta que cuanto más arriba figure en la lista, mayor es su concentración. Si aparece al final, después de los conservantes, la cantidad presente es anecdótica y su contribución funcional, cuestionable. Para que el aceite de argán actúe de forma relevante como emoliente o reparador de barrera, necesita estar entre los primeros ingredientes o, si es un aceite puro, ser el único o prácticamente el único componente del producto.
¿Cuánto aceite de argán necesita tu piel?
El aceite de argán no es un activo con una dosis mínima eficaz establecida por estudios clínicos como ocurre con el retinol o la niacinamida. Al ser un ingrediente emoliente y oclusivo parcial, su eficacia depende menos de una concentración exacta y más de la cantidad aplicada en relación con las necesidades de la piel y el momento de la rutina.
En productos formulados: dónde aparece y qué significa
En sérums, cremas y tratamientos que incluyen el aceite de argán como ingrediente entre otros, la concentración útil oscila habitualmente entre el 5 y el 30% del total de la fórmula. Por debajo del 5%, el aceite puede aportar algo de sensación en textura, pero su impacto funcional en la barrera cutánea es limitado. En los mejores aceites faciales formulados, se sitúa como ingrediente principal, representando entre el 50 y el 100% del producto.
Aceite puro: cuántas gotas usar en la cara
Si usas aceite de argán puro como paso independiente de tu rutina, la cantidad recomendada para el rostro es de 3 a 5 gotas para pieles secas o normales, y de 2 a 3 gotas para pieles mixtas o grasas. Más cantidad no se traduce en más beneficio: el exceso no penetra, queda en la superficie y puede obstruir los folículos pilosos o generar una sensación pegajosa incómoda. La clave es aplicarlo sobre la piel ligeramente húmeda para potenciar su efecto oclusivo sobre la hidratación previa.
Cuero cabelludo y cabello: cantidades distintas
Para el uso capilar, las cantidades varían significativamente. Como tratamiento reparador del cabello (sobre puntas o en mascarilla), pueden usarse entre 5 y 10 gotas según la longitud y el grosor del cabello. Para el cuero cabelludo, es preferible aplicarlo con moderación y solo cuando haya descamación o sequedad, ya que en cueros cabelludos grasos puede agravar la situación.

¿Qué hace el aceite de argán por tu piel?
Para entender qué puede y qué no puede hacer el aceite de argán, conviene separar sus efectos reales documentados de la narrativa de marketing que lo ha rodeado desde que se popularizó en occidente a principios de los años 2000. No es un activo milagro, pero tiene funciones bien respaldadas.
Reparación y refuerzo de la barrera cutánea
Esta es probablemente la función más relevante del aceite de argán desde el punto de vista dermatológico. La barrera cutánea depende de una mezcla precisa de lípidos intercelulares, entre los que destacan las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos libres. El ácido linoleico que contiene el aceite de argán es un precursor directo de las ceramidas y, cuando se aplica de forma tópica, contribuye a restablecer la arquitectura lipídica del estrato córneo. Esto se traduce en una piel con menor pérdida transepidérmica de agua (TEWL), más resistente a los irritantes ambientales y con una apariencia más tersa y confortada.
Función emoliente: por qué la piel se siente más suave
Los aceites como el de argán actúan como emolientes, lo que significa que rellenan los espacios entre las células del estrato córneo y suavizan la superficie cutánea. El resultado es una piel con mejor tacto, menos tirantez y una apariencia más uniforme. Esta acción no modifica la estructura profunda de la piel ni estimula procesos celulares; es una mejora funcional de la superficie que ocurre de manera inmediata tras la aplicación. No hay que subestimar este efecto: una barrera correctamente ocluida es una barrera que se regenera mejor.
Acción antioxidante frente al estrés oxidativo
Los tocoferoles (vitamina E) y los polifenoles del aceite de argán neutralizan radicales libres generados por la exposición a la radiación UV, la contaminación y otros factores ambientales. El estrés oxidativo es uno de los mecanismos principales del envejecimiento cutáneo y de la degradación del colágeno dérmico. El aceite de argán no sustituye a la fotoprotección solar, pero aplicado en la rutina diaria puede actuar como una capa adicional de defensa antioxidante. Varios estudios in vitro han confirmado la actividad antioxidante de sus componentes, aunque los estudios in vivo en piel humana son más limitados.
Efecto sobre las arrugas y la elasticidad
Un estudio publicado en Clinical Interventions in Aging en 2015 evaluó el efecto del aceite de argán sobre la elasticidad cutánea en mujeres postmenopáusicas. Tras 60 días de uso, las participantes mostraron una mejora estadísticamente significativa en la elasticidad de la piel en comparación con el grupo control. Los investigadores atribuyeron el efecto tanto a la acción emoliente del aceite como a su capacidad para modular la actividad de la piel a través de sus componentes bioactivos. Es un resultado prometedor, pero hay que contextualizarlo: el perfil de las participantes era específico y los cambios en la elasticidad cutánea son multicausales.
Propiedades antiinflamatorias y calmantes
El ácido oleico y el ácido linoleico tienen propiedades antiinflamatorias documentadas. En pieles reactivas, con rosácea leve o dermatitis atópica, el aceite de argán puede ayudar a reducir el enrojecimiento y la sensación de irritación gracias a esta actividad. No es un tratamiento médico para estas condiciones, pero como complemento en la rutina de cuidado puede contribuir a mantener la piel más calmada y confortada.
Uso capilar: reparación y brillo
El aceite de argán tiene un historial de uso capilar que precede incluso a su popularización cosmética facial. Su capacidad para penetrar parcialmente en la estructura del cabello dañado, suavizar la cutícula y aportar brillo lo convierten en un activo todoterreno en cuidado capilar. Funciona especialmente bien en cabellos secos, teñidos o con daño por calor, donde la cutícula está levantada y la fibra capilar pierde agua con facilidad.
Guía de uso del aceite de argán
El aceite de argán es, en general, un ingrediente permisivo en cuanto a uso. Pero hay decisiones de rutina que marcan la diferencia entre aprovechar bien sus propiedades y obtener un resultado mediocre o incluso contraproducente.
En qué momento de la rutina aplicarlo
Los aceites faciales deben aplicarse siempre al final de la rutina de skincare, sobre los productos de base acuosa (hidratante, sérum, tónico). La razón es físico-química: los aceites forman una barrera oclusiva parcial que dificulta la absorción de ingredientes hidrófilos si se aplican antes. Si usas sérum de vitamina C, ácido hialurónico o niacinamida, aplícalos primero, deja que se absorban y luego sella con el aceite de argán. Esta secuencia optimiza el efecto de todos los activos y permite al aceite cumplir su función oclusiva de manera eficaz.
Por la noche es cuando el uso del aceite de argán resulta más estratégico. Durante el sueño, la piel entra en modo reparador y la pérdida transepidérmica de agua aumenta. Aplicar el aceite como último paso de la rutina nocturna ayuda a reducir esa pérdida y potencia los procesos de regeneración cutánea que ocurren de forma natural.
Cómo aplicarlo correctamente en el rostro
La aplicación correcta no consiste en frotar el aceite sobre la piel seca con movimientos vigorosos. Lo ideal es calentar las gotas entre las palmas de las manos y presionar suavemente contra el rostro con las palmas abiertas, trabajando desde el centro hacia el exterior. Este método distribuye el aceite de forma uniforme sin arrastrar los productos aplicados previamente. Si quedan zonas donde sientes que el aceite "resbala" sin adherirse, es señal de que hay demasiada cantidad o de que la base de humectante no se ha absorbido del todo.
Uso en contorno de ojos
El aceite de argán puede aplicarse con mucho cuidado en el contorno de ojos, zona donde la piel es especialmente fina y propensa a la sequedad. Basta con una cantidad mínima (literalmente el residuo que queda en las yemas de los dedos tras distribuir el aceite por el resto del rostro) aplicada con toque suave. No se recomienda aplicarlo directamente sobre el párpado móvil ni en la línea del lagrimal.
Uso capilar: distintos métodos según el objetivo
Como tratamiento antes del lavado, se puede aplicar el aceite sobre el cabello seco o ligeramente húmedo, dejarlo actuar entre 30 minutos y varias horas, y luego lavar con normalidad. Esta técnica, conocida como pre-poo o pre-lavado, protege la fibra capilar de la hinchazón osmótica que ocurre al mojarse y reduce el daño mecánico del lavado.
Como tratamiento finalizador, se aplican 1 a 3 gotas sobre el cabello ya seco o semiseco para aportar brillo, reducir el frizz y suavizar la cutícula. En este caso, la cantidad es crítica: el exceso engrasa el cabello y lo deja con aspecto apelmazado.
¿Qué activos son compatibles con el aceite de argán?
El aceite de argán es, en términos de compatibilidad, uno de los ingredientes menos conflictivos de la rutina de skincare. Al ser un aceite vegetal sin pH activo ni mecanismos de acción que interfieran con otros activos, raramente genera incompatibilidades químicas directas. Sin embargo, hay algunas combinaciones que se potencian entre sí y otras que requieren cuidado en el orden de aplicación.
Combinaciones que funcionan bien
Con vitamina C (ácido ascórbico o sus derivados), el aceite de argán es un aliado natural. Los tocoferoles del aceite actúan en sinergia con la vitamina C: la vitamina E regenera la vitamina C oxidada en la piel, extendiendo su vida útil y potenciando la actividad antioxidante global. Esta combinación tiene soporte científico y es habitual en formulaciones cosméticas de gama alta. El orden de aplicación es clave: sérum de vitamina C primero, aceite de argán después.
Con ácido hialurónico, el aceite de argán actúa como sellante que retiene la hidratación que el ácido hialurónico ha aportado a las capas superficiales de la piel. El ácido hialurónico atrae agua, el aceite la mantiene dentro. Es una de las combinaciones más eficaces para pieles secas o deshidratadas, especialmente en climas secos o épocas de frío.
Con retinol o retinoides, el aceite de argán puede ayudar a mitigar la irritación inicial que generan estos activos, especialmente en fases de adaptación. Se aplica siempre después del retinoide, como último paso de la rutina nocturna, y actúa como barrera que reduce la sensación de sequedad y descamación. Ojo: no elimina los efectos del retinoide, solo ayuda a tolerarlos mejor.
Con niacinamida, la combinación es perfectamente compatible. La niacinamida actúa en las capas más superficiales de la piel regulando la producción de sebo y reforzando la barrera; el aceite de argán complementa ese refuerzo desde fuera. En pieles grasas, esta combinación puede equilibrar el estado de la piel sin sobrecargarla si se usan las cantidades correctas del aceite.
Combinaciones que requieren cuidado
Con ácidos exfoliantes (AHA, BHA), el aceite de argán no genera incompatibilidad química, pero el orden importa. Si aplicas un ácido después del aceite, este actúa como barrera física que reduce la penetración del ácido y por tanto su eficacia exfoliante. Aplica siempre el ácido sobre piel limpia o tras productos acuosos, y reserva el aceite para el final. Si usas ácidos por la noche, el aceite puede ir como último paso sin problema.
Con otros aceites vegetales o mezclas de aceites, el aceite de argán puede combinarse sin problema. De hecho, muchos aceites faciales del mercado son mezclas de varios aceites vegetales pensadas para complementar perfiles lipídicos. Si usas varios aceites, mézclaunos en la palma y aplícalos juntos en lugar de en capas separadas.
Errores frecuentes al usar aceite de argán
El aceite de argán es un ingrediente fácil de incorporar a la rutina, pero hay errores de uso que limitan sus resultados o que, en algunos casos, pueden generar problemas en la piel. Estos son los más habituales.
Aplicarlo sobre piel completamente seca
Este es probablemente el error más extendido. Los aceites no hidratan por sí solos — no aportan agua a la piel. Lo que hacen es crear una barrera que reduce la pérdida del agua que ya está presente en la piel. Si aplicas el aceite de argán sobre piel totalmente seca y sin hidratante previa, el resultado será una piel que se siente grasa pero que no ha ganado hidratación real. La secuencia correcta es: limpiar, aplicar productos acuosos (tónico, sérum, crema), y sellar con el aceite.
Usar cantidades excesivas
Más aceite no equivale a más beneficio. El exceso de aceite de argán en la piel no se absorbe y queda en la superficie, generando una sensación untuosa, obstruyendo los poros en pieles propensas a ello y pudiendo provocar la aparición de puntos negros o pequeños granitos. La cantidad correcta es la mínima necesaria para cubrir toda la superficie del rostro de forma uniforme: entre 2 y 5 gotas.
Aplicarlo antes de los activos de base acuosa
Si aplicas el aceite de argán antes del sérum o del hidratante, estarás poniendo una barrera lipídica que impide que los activos hidrófilos posteriores penetren correctamente. El resultado es que el sérum de ácido hialurónico, niacinamida o vitamina C que aplicas después apenas llega a la piel. El aceite siempre va al final.
Esperar que sustituya a la crema hidratante
El aceite de argán es un emoliente y oclusivo parcial, pero no es un hidratante completo. Las cremas hidratantes modernas combinan humectantes (que atraen agua), emolientes (que suavizan) y oclusivos (que sellan). El aceite solo cumple las dos últimas funciones. Pieles muy secas o deshidratadas necesitan humectantes activos como el ácido hialurónico o la urea antes del aceite, no en lugar de él.
No comprobar la calidad del aceite
No todos los aceites de argán del mercado son equivalentes. El proceso de extracción, el almacenamiento y la pureza del producto afectan directamente a su eficacia y a su tolerancia en piel. Un aceite de argán rancio (que huela intensamente a aceite vegetal pasado, no el aroma suave y casi neutro característico del aceite cosmético de calidad) puede provocar irritación e incluso reacciones inflamatorias. Guarda el aceite en un lugar fresco y oscuro, y comprueba siempre la fecha de caducidad.
Usarlo como único tratamiento para el acné
Aunque el ácido linoleico del aceite de argán tiene propiedades que pueden ser beneficiosas en pieles con tendencia acneica (las pieles con acné suelen tener una proporción de ácido linoleico reducida en su sebo), el aceite de argán no es un tratamiento para el acné. Usarlo en exceso en pieles muy propensas puede empeorar los brotes. En estos casos, es preferible un uso muy moderado o consultar con un dermatólogo antes de incorporarlo a la rutina.
¿Cuánto tarda el aceite de argán en hacer efecto?
Las expectativas realistas sobre los tiempos de respuesta son fundamentales para no abandonar un ingrediente antes de que haya podido demostrar su eficacia, o para no persistir con algo que no está funcionando.
Efectos inmediatos: desde la primera aplicación
La acción emoliente del aceite de argán es prácticamente inmediata. Desde la primera o segunda aplicación, la mayoría de las personas nota una mejoría en la suavidad de la piel, una reducción de la sensación de tirantez y un aspecto más luminoso. Estos efectos son reales pero superficiales: corresponden al relleno de los espacios intercelulares en la superficie del estrato córneo y a la oclusión parcial de la barrera. No son un indicador de cambios estructurales en la piel.
Efectos a medio plazo: entre 2 y 6 semanas
Con un uso continuado de 2 a 6 semanas, comienzan a evidenciarse los efectos sobre la barrera cutánea. La piel puede presentar menos episodios de sensibilidad o reactividad, una hidratación más estable a lo largo del día y una textura más uniforme. Estos cambios reflejan una mejora funcional en la integridad de la barrera. Son más evidentes en pieles secas o con la barrera comprometida que en pieles que ya parten de un estado de salud cutánea óptimo.
Efectos a largo plazo: a partir de los 2-3 meses
Los cambios en elasticidad y en la apariencia de líneas finas requieren más tiempo y uso constante. El estudio mencionado anteriormente sobre elasticidad cutánea en mujeres postmenopáusicas empleó un período de evaluación de 60 días. A partir de los 2 o 3 meses de uso regular, es cuando puede observarse una diferencia más perceptible en la firmeza de la piel y en la reducción de la apariencia de líneas finas relacionadas con la deshidratación. Conviene aclarar que el aceite de argán no elimina arrugas de expresión ni actúa sobre el volumen dérmico como podrían hacerlo otros activos más específicos.
Factores que influyen en los resultados
El tipo de piel, el estado de la barrera cutánea al inicio, la calidad del aceite utilizado, la constancia de uso y el resto de la rutina son variables que afectan directamente a los resultados. Una piel muy seca con barrera comprometida notará cambios más rápidamente que una piel normal en buen estado. Una persona que usa el aceite de forma irregular o en cantidad insuficiente tardará más en percibir beneficios. Y quien combine el aceite de argán con una rutina completa que incluya protección solar, activos antioxidantes y una buena hidratación obtendrá resultados mucho mejores que quien lo use de forma aislada.
Preguntas frecuentes sobre aceite de argán
¿El aceite de argán es comedogénico? ¿Puede tapar los poros?+
El aceite de argán tiene un índice de comedogenicidad bajo, generalmente valorado en 0 o 1 sobre una escala de 5. Esto significa que tiene poca probabilidad de obstruir los poros en la mayoría de las personas. Sin embargo, el índice de comedogenicidad es una referencia orientativa y no una garantía universal: algunas personas con piel muy propensa a los comedones pueden reaccionar a él. Si tienes piel acneica o muy grasa, empieza con cantidades muy pequeñas y observa cómo responde tu piel durante las primeras semanas antes de incorporarlo de forma regular.
¿Puedo usar aceite de argán si tengo la piel grasa?+
Sí, con matices. El aceite de argán tiene un tacto relativamente ligero comparado con otros aceites vegetales más pesados como el de aguacate o el de coco, y su perfil de ácidos grasos puede ayudar a regular la producción de sebo cuando se usa en cantidades pequeñas. La clave en pieles grasas es la cantidad: 1 a 2 gotas son suficientes, aplicadas por la noche como último paso. Si tu piel produce mucho sebo o tienes acné activo frecuente, prioriza otros activos más específicos y consulta si el aceite de argán encaja en tu caso concreto.
¿El aceite de argán funciona para las estrías?+
El aceite de argán se usa con frecuencia como tratamiento preventivo para las estrías, especialmente durante el embarazo o en etapas de crecimiento rápido. La evidencia científica directa sobre su capacidad para prevenir la formación de estrías es limitada, pero su efecto sobre la elasticidad cutánea y la hidratación de la piel apoya su uso como medida preventiva. Una vez que la estría ya está formada — especialmente las estrías maduras de color blanco nacarado —, ningún aceite vegetal puede eliminarla, porque se trata de una cicatriz dérmica que afecta a capas más profundas de las que el aceite puede alcanzar de forma tópica.
¿Cuánto tiempo dura un aceite de argán una vez abierto?+
El aceite de argán tiene una vida útil razonablemente buena para un aceite vegetal: una vez abierto, puede mantenerse en buen estado entre 12 y 24 meses si se almacena correctamente. Para preservar sus propiedades, guárdalo en un lugar fresco y alejado de la luz solar directa. Los envases de vidrio oscuro son preferibles a los de plástico transparente. Cuando el aceite empieza a ranciar, su olor cambia de un aroma suave y ligeramente a nuez a un olor rancio y desagradable. En ese momento, es mejor desecharlo, ya que el aceite rancio puede irritar la piel y su actividad antioxidante se habrá degradado significativamente.
¿Hay alguna diferencia entre el aceite de argán y el aceite de rosa mosqueta para el rostro?+
Son aceites con perfiles diferentes y se complementan más de lo que se sustituyen. El aceite de rosa mosqueta es más rico en ácido linoleico (omega-6) y en ácido linolénico (omega-3), y contiene transretinoico (vitamina A natural), lo que lo hace más específico para manchas, cicatrices y uniformidad del tono. El aceite de argán tiene una mayor estabilidad oxidativa gracias a su contenido en vitamina E, y es más adecuado como emoliente general y para el efecto barrera. En una rutina completa, ambos pueden coexistir o alternarse según las necesidades de la piel en cada temporada.
¿El aceite de argán puede usarse alrededor de los ojos?+
Sí, con precaución. La piel del contorno de ojos es la más fina del rostro y especialmente susceptible a la deshidratación y a las líneas finas de expresión. El aceite de argán puede aplicarse en esta zona con una cantidad mínima — el residuo que queda en las yemas de los dedos tras distribuir el aceite por el resto del rostro suele ser suficiente — y con un toque suave, sin traccionar la piel. Evita el contacto directo con los ojos y no lo apliques sobre el párpado móvil si eres propenso a los quistes de milio (pequeños quistes blancos) en esta zona.
¿El aceite de argán es apto para pieles sensibles o reactivas?+
En general, sí. Las alergias al aceite de argán son poco frecuentes y las reacciones irritativas son raras cuando se usa un aceite de calidad y en las cantidades adecuadas. Sin embargo, en pieles muy reactivas o con dermatitis de contacto activa, siempre es recomendable hacer una prueba de tolerancia en el pliegue del codo durante 24 a 48 horas antes de aplicarlo en el rostro. Las personas con alergia confirmada a las nueces de árbol deben consultar con su médico o alergólogo antes de usar este aceite, dado que aunque las reacciones cruzadas son infrecuentes, no están completamente descartadas.
Fuentes y referencias
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