En este artículo
1Qué es exactamente 2Qué hace por tu piel 3Cómo aplicarlo correctamente 4Cómo NO usarlo 5Cuánto tarda en hacer efecto 6Contraindicaciones y efectos secundarios 7Embarazo y aceite de ricino 8Preguntas frecuentesEl aceite de ricino es un aceite vegetal muy denso, rico en ácido ricinoleico, con propiedades emolientes, antiinflamatorias y oclusivas demostradas. Funciona especialmente bien en zonas de pelo escaso, cutículas y piel muy seca, pero su textura espesa lo hace incompatible con pieles grasas y acneicas. Aplicado con constancia y en la zona adecuada, da resultados visibles en cuatro a ocho semanas.
Aceite de ricino: ¿qué es exactamente?
Origen botánico y proceso de obtención
El aceite de ricino se extrae de las semillas de Ricinus communis, una planta de la familia Euphorbiaceae originaria del este de África y la India, aunque hoy se cultiva en regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. En INCI aparece como Ricinus communis seed oil. Las semillas contienen entre un 40 y un 60% de aceite, que se obtiene principalmente por prensado en frío, aunque también existe una versión refinada mediante procesos térmicos.
Es importante distinguir entre el aceite prensado en frío, de color amarillo pálido y con mayor concentración de compuestos bioactivos, y el aceite refinado, más claro, más neutro en olor y de uso más extendido en formulación cosmética industrial. Ninguno contiene ricina, la proteína tóxica presente en la semilla, ya que esta no pasa al aceite durante el proceso de extracción. Ese es un punto que genera confusión frecuente: la ricina es una proteína termoestable que queda retenida en el material sólido tras la extracción.
Composición química: el ácido ricinoleico como protagonista
La característica más singular del aceite de ricino desde el punto de vista químico es su composición en ácidos grasos. Aproximadamente el 85-95% de su contenido lipídico corresponde al ácido ricinoleico, un ácido graso monoinsaturado de 18 carbonos con un grupo hidroxilo en la posición C-12 que lo hace único entre los aceites vegetales. Ningún otro aceite de uso cosmético tiene una proporción tan elevada de un único ácido graso hidroxilado.
Ese grupo hidroxilo es la clave de muchas de sus propiedades. Le confiere una viscosidad extraordinariamente alta —es el aceite vegetal más viscoso que existe—, una gran higroscopicidad (capacidad para atraer y retener agua), y una mayor solubilidad en alcoholes en comparación con otros aceites. También es responsable de su comportamiento como oclusivo eficaz y de parte de sus propiedades antiinflamatorias.
El resto de su composición incluye ácido oleico (en torno al 3-6%), ácido linoleico (en torno al 4-5%), y pequeñas proporciones de ácido esteárico y palmítico, además de vitamina E en forma de tocoferoles, que actúa como antioxidante natural y contribuye a su estabilidad frente a la oxidación.
Por qué es tan distinto a otros aceites vegetales
Si has usado aceite de argán, de jojoba o de rosa mosqueta, sabes que son aceites relativamente fluidos. El aceite de ricino es, literalmente, otro mundo en cuanto a textura. Su viscosidad dinámica es entre 10 y 15 veces superior a la del aceite de oliva, lo que lo hace difícil de aplicar puro sobre superficies amplias y explica por qué suele mezclarse con otros aceites más fluidos para mejorar su manejabilidad.
Esta viscosidad, lejos de ser un defecto, es lo que lo convierte en un oclusivo tan eficaz. Forma una película sobre la superficie de la piel o el cabello que ralentiza la pérdida transepidérmica de agua de forma muy efectiva, lo que en zonas concretas como las puntas del cabello, las cejas o las cutículas tiene una utilidad real y demostrada.
¿Qué hace el aceite de ricino por tu piel?
Función emoliente y oclusiva: la base de todo lo que hace
La función principal del aceite de ricino en cosmética es emoliente y oclusiva. Eso significa que, por un lado, suaviza y aplana las células superficiales del estrato córneo mejorando la textura de la piel, y por otro, forma una barrera física sobre la superficie que reduce la pérdida de agua. Este doble mecanismo es especialmente valioso en pieles muy secas, zonas con barrera cutánea comprometida, y áreas de alto rozamiento como codos, rodillas o talones.
A diferencia de los humectantes clásicos como el ácido hialurónico o la glicerina, que atraen agua hacia las capas superficiales de la piel, el aceite de ricino actúa principalmente reteniendo la hidratación ya presente más que atrayendo agua del exterior. Por eso funciona mejor combinado con un humectante que actúe primero: primero hidratas, luego ocluyes. Es una lógica de capas que cualquier farmacéutico de cosmética te explicará.
Propiedades antiinflamatorias del ácido ricinoleico
El ácido ricinoleico ha demostrado en estudios in vitro e in vivo una capacidad para inhibir la síntesis de prostaglandinas proinflamatorias, en particular la prostaglandina E2, mediante la modulación de la vía del ácido araquidónico. Esto se traduce en una reducción de la inflamación local que puede ser útil en pieles reactivas, zonas irritadas o en el contexto de cicatrices hipertróficas y queloides, donde se ha investigado su uso tópico.
Algunos estudios dermatológicos han explorado su efecto sobre la cicatrización de heridas, sugiriendo que el ambiente oclusivo que genera, combinado con sus propiedades antiinflamatorias, puede acelerar la reepitelización en heridas superficiales. Sin embargo, la evidencia clínica todavía es limitada y no lo convierte en un tratamiento de primera línea para lesiones cutáneas.
Efecto sobre el cabello: lo que funciona y lo que es mito
En el ámbito capilar, el aceite de ricino es probablemente donde más expectativas se generan y donde más mitos circulan. Lo que está bien documentado es su capacidad como acondicionador y sello de la cutícula capilar. Su alto contenido en ácido ricinoleico le permite adherirse bien a la superficie del cabello, reducir la fricción entre fibras, disminuir el encrespamiento y aportar brillo. En eso es eficaz.
Lo que no tiene respaldo científico sólido es la afirmación de que el aceite de ricino estimula el crecimiento del cabello. Esta idea, muy extendida en redes sociales, se basa en estudios preliminares de muy baja calidad metodológica y en el mecanismo teórico de que el ácido ricinoleico podría aumentar la circulación en el cuero cabelludo. A día de hoy, no existe ningún ensayo clínico controlado que demuestre que el aceite de ricino reduce la alopecia androgenética ni que acelera el ciclo de crecimiento del folículo piloso de forma significativa. Decirte lo contrario sería venderte humo.
Donde sí hay usuarios con resultados positivos consistentes es en el tratamiento de cejas y pestañas escasas, aunque aquí también conviene ser precisos: lo que el aceite consigue es reducir la rotura, nutrir el pelo existente y mejorar su apariencia, no necesariamente hacer que crezcan más folículos nuevos. La diferencia importa para gestionar expectativas.
Función antioxidante de los tocoferoles
La vitamina E presente en el aceite de ricino aporta una función antioxidante moderada sobre la piel. Los tocoferoles neutralizan radicales libres generados por la exposición solar y la contaminación, contribuyendo a ralentizar el daño oxidativo que acelera el envejecimiento cutáneo. No es el activo antioxidante más potente que existe —la vitamina C pura, el resveratrol o los polifenoles del té verde le superan ampliamente en ese terreno—, pero en el contexto de un aceite de uso diario es un valor añadido sin coste adicional.
Cómo aplicar aceite de ricino correctamente
En el cabello: técnica de aplicación y frecuencia
La técnica importa más que la cantidad. Por su alta viscosidad, el aceite de ricino se aplica mejor con las yemas de los dedos o con un cepillo de cejas reconvertido, dependiendo de la zona. En el cabello, el procedimiento correcto es calentar una pequeña cantidad entre las palmas, distribuirla por el largo y las puntas, y trabajar hacia el cuero cabelludo solo si tienes el cabello muy seco o el cuero cabelludo reseco. Si tienes tendencia a la grasa en la raíz, evita aplicarlo en esa zona.
La frecuencia recomendada es de una a dos veces por semana como mascarilla prerreado, dejando actuar entre 30 minutos y toda la noche con un gorro de ducha. Para facilitar el aclarado —que puede ser laborioso dado su peso molecular—, aplica el champú directamente sobre el cabello seco antes de añadir el agua. Eso emulsifica el aceite de forma más eficiente.
Si lo usas puro y encuentras que es demasiado denso, mezclarlo al 50% con aceite de jojoba o aceite de argán mejora mucho su manejabilidad sin perder propiedades significativas.
En cejas y pestañas: dosis mínima efectiva
En cejas y pestañas, la regla de oro es menos es más. Un exceso de producto en el párpado puede migrar al ojo y causar visión borrosa temporal o irritación de la conjuntiva. Usa un cepillo limpio de máscara de pestañas para aplicar una cantidad mínima —el film apenas perceptible sobre el pelo es suficiente— justo antes de dormir, cuando el producto tiene horas para actuar sin interferir con el maquillaje.
La constancia aquí es fundamental. No verás diferencia en una semana; el ciclo de renovación del vello de ceja es de varias semanas, y los resultados visibles de una ceja más densa y con menos rotura llegan entre el mes y los dos meses de uso regular.
En zonas de piel muy seca: talones, codos y cutículas
En estas zonas, el aceite de ricino funciona extraordinariamente bien como tratamiento oclusivo nocturno. Aplica una cantidad generosa sobre la zona limpia, masajea con suavidad para favorecer la penetración superficial y cubre con calcetines de algodón en el caso de los talones, o con guantes finos en el caso de manos y cutículas. El calor generado bajo la cobertura potencia el efecto emoliente. Dos o tres veces por semana son suficientes para notar la piel significativamente más suave en unas semanas.
En el rostro: para quién sí y para quién no
En el rostro, la indicación es mucho más selectiva. El aceite de ricino puro no es adecuado como hidratante facial general. Su oclusividad puede ser contraproducente en pieles normales o mixtas, y en pieles grasas o acneicas directamente aumenta el riesgo de comedones. Donde tiene sentido en el rostro es como tratamiento puntual en zonas muy concretas de sequedad extrema, como las comisuras de los labios, el labio superior con arrugas finas por deshidratación, o párpados muy secos. Siempre en pequeña cantidad y como último paso de la rutina.
Cómo NO usar aceite de ricino
Aplicarlo en pieles grasas o con acné
El error más frecuente y con más consecuencias es aplicar aceite de ricino en pieles con tendencia acneica o con exceso de sebo. La lógica que lleva a este error suele ser "es natural, no puede hacerme daño". Pero oclusión sobre una piel donde ya existe obstrucción folicular es la fórmula para empeorar los comedones y los brotes. Si tienes granos con regularidad en una zona, el aceite de ricino no va a ayudarte ahí; de hecho, lo más probable es que te perjudique.
Usarlo como desmaquillante ocular
Aunque el aceite de ricino se usa en algunas formulaciones de desmaquillantes, aplicarlo puro directamente en el ojo como desmaquillante es una práctica que puede generar irritación conjuntival y visión borrosa. La viscosidad del aceite hace que no se emulsione ni se retire fácilmente con agua, y su permanencia en contacto con la mucosa ocular no es inocua para todo el mundo. Si quieres usar aceite para desmaquillar, el aceite de jojoba o el aceite de girasol son opciones mucho más adecuadas por su menor viscosidad y mejor tolerancia ocular.
Esperar resultados en una semana
Este no es un error de aplicación sino de expectativa, pero condiciona el abandono prematuro. El aceite de ricino no funciona de forma aguda. Sus beneficios son acumulativos y dependen de la constancia. Quien lo usa una semana, no ve la melena transformada y lo abandona, nunca sabrá si hubiera funcionado para él. La ventana de evaluación realista está entre las cuatro y las ocho semanas de uso regular.
Aplicarlo sobre la piel irritada o con heridas abiertas
Sobre piel con dermatitis activa, eccema en fase aguda o heridas abiertas, el aceite de ricino puede intensificar la irritación. La barrera cutánea comprometida permite una mayor penetración de componentes que normalmente quedarían en superficie, lo que aumenta el riesgo de reacción. Espera a que la piel esté en fase estable antes de introducir este aceite en la rutina de esas zonas.
Confundir aceite de ricino con aceite de ricino hidrogenado
En formulación cosmética existe el aceite de ricino hidrogenado (Hydrogenated castor oil), que tiene propiedades completamente distintas: es sólido a temperatura ambiente, actúa como espesante y no tiene las mismas propiedades emolientes que el aceite sin hidrogenar. Si compras un producto etiquetado con este INCI esperando los beneficios del aceite puro, te llevarás una decepción. No son intercambiables.
¿Cuánto tarda el aceite de ricino en hacer efecto?
Línea de tiempo realista por zona de uso
La velocidad a la que el aceite de ricino produce resultados visibles depende de la zona, de la frecuencia de aplicación y del punto de partida. No hay una respuesta única, pero sí unas horquillas razonables basadas en la fisiología de la piel y el cabello.
En piel muy seca de cuerpo —talones, codos, rodillas—, los cambios en textura y suavidad son de los más rápidos. Con tres aplicaciones nocturnas por semana, es habitual notar una mejora clara en la textura en dos a cuatro semanas. La piel cuarteada o con hiperqueratosis leve puede tardar algo más, especialmente si no se combina con una exfoliación suave periódica que elimine las células muertas acumuladas.
En cutículas, el efecto es igualmente rápido: una semana de aplicación diaria nocturna suele ser suficiente para ver las cutículas significativamente más suaves y menos agrietadas. Es probablemente el uso donde la relación esfuerzo-resultado es más favorable.
En cejas y pestañas, hay que hablar en términos de ciclos capilares. El vello de ceja tiene un ciclo de crecimiento activo (anágeno) de entre cuatro y seis semanas. Los resultados en densidad aparente y reducción de rotura se aprecian entre las cuatro y las ocho semanas de uso regular. Si a las ocho semanas no has notado ningún cambio, es probable que el aceite de ricino no sea el activo que necesita tu caso concreto, y valdría la pena explorar opciones con mayor evidencia para el crecimiento capilar, como el minoxidil o los péptidos biomiméticos.
En cabello, la mejora en textura y reducción del encrespamiento puede notarse desde las primeras dos o tres aplicaciones. La mejora en la rotura y en el largo del cabello —resultado indirecto de que se rompe menos— es un proceso de meses. Con constancia, a los tres meses de uso semanal regular es habitual ver una diferencia en el estado general de las puntas y en el brillo del cabello.
Factores que modulan la respuesta
El estado de partida de la barrera cutánea influye mucho. Una piel muy deshidratada responde más rápido a los oclusivos porque la diferencia de estado es mayor. Una piel que ya está en buen estado notará menos cambio. La frecuencia de aplicación es determinante: la irregularidad en el uso es la principal razón por la que las personas reportan no ver resultados. Y la calidad del aceite también importa: un aceite prensado en frío bien conservado tendrá mayor concentración de ácido ricinoleico activo que uno refinado o enranciado.
Un aceite enranciado se reconoce por un olor acre, metálico o rancio distinto al olor característico del aceite fresco. Si tu aceite de ricino ya huele así, tíralo. Los radicales libres generados por la oxidación lipídica son proinflamatorios y contraproducentes para la piel.
Contraindicaciones y efectos secundarios de aceite de ricino
Cuándo deberías evitarlo por completo
El aceite de ricino es un ingrediente natural, pero natural no significa inofensivo para todo el mundo. La primera contraindicación absoluta es la alergia a Ricinus communis. Aunque infrecuente, existe, y sus síntomas van desde prurito e irritación local hasta reacciones más sistémicas en personas sensibles. Si nunca lo has usado, lo más prudente es hacer una prueba de parche durante 24 horas antes de aplicarlo en zonas amplias: coloca una pequeña cantidad en la cara interna del antebrazo, cúbrelo con una tirita y observa. Cualquier enrojecimiento, picor o inflamación que aparezca es señal de que este aceite no es para ti.
La segunda contraindicación importante afecta a personas con piel acneica o con tendencia a los comedones. El aceite de ricino tiene una puntuación comedogénica que oscila entre 1 y 3 según la fuente, lo que sitúa a algunas personas en zona de riesgo real. En práctica clínica, las pieles grasas o mixtas con folículos obstruidos suelen empeorar con aceites densos y oclusivos como este. No se trata de que el aceite sea inherentemente malo, sino de que su perfil lipídico no encaja con ese tipo de piel.
Efectos secundarios más frecuentes en cosmética tópica
El efecto adverso más reportado en el uso cosmético tópico del aceite de ricino es la dermatitis de contacto alérgica, aunque su incidencia es baja comparada con otros aceites vegetales. En zonas del cuero cabelludo o párpados, donde la piel es especialmente fina y sensible, puede aparecer inflamación si se usa en exceso o si existe una sensibilización previa no detectada.
Otro efecto secundario que pocas guías mencionan es la foliculitis. Cuando el aceite se aplica en el cuero cabelludo con una técnica deficiente —es decir, acumulando producto en el cuero en lugar de distribuirlo por el largo del cabello— puede obstruir los folículos pilosos y generar pequeñas pústulas. Es un error de aplicación más que un problema intrínseco del aceite, pero conviene conocerlo.
Por último, el aceite de ricino puro y sin refinar puede tener un olor característico que algunas personas encuentran intenso. No es un efecto adverso médico, pero sí condiciona la adherencia al tratamiento. Los aceites refinados tienen un olor más neutro, aunque pueden haber perdido parte de sus compuestos bioactivos en el proceso.
Personas con condiciones específicas de piel
En personas con rosácea activa, el uso de aceites oclusivos sobre la piel del rostro puede generar sensación de calor y empeorar el eritema transitoriamente. No está contraindicado de forma absoluta, pero se recomienda precaución y empezar por zonas no afectadas. En dermatitis atópica, algunos pacientes lo toleran bien como emoliente de zonas muy resecas, pero otros reportan irritación; siempre bajo supervisión del dermatólogo que lleva el caso.
Embarazo y aceite de ricino: ¿es seguro?
Lo que preocupa realmente y por qué
El aceite de ricino tiene una reputación histórica como inductor del parto que genera dudas completamente legítimas en el embarazo. Esa reputación proviene de su uso oral como estimulante de las contracciones uterinas, efecto mediado por el ácido ricinoleico actuando sobre los receptores de prostaglandinas del músculo liso intestinal y uterino. Cuando se ingiere, el ácido ricinoleico actúa de forma sistémica. Eso está documentado y es real.
Sin embargo, lo que se usa en cosmética es el aceite aplicado tópicamente, y ahí la situación cambia. La absorción percutánea del aceite de ricino es muy baja debido a su elevado peso molecular y a la naturaleza de su composición lipídica. Las moléculas de triglicéridos grandes penetran muy poco a través de la barrera cutánea intacta. La cantidad que podría llegar a circulación sistémica tras una aplicación tópica normal es negligible desde el punto de vista farmacológico.
Recomendación práctica durante el embarazo
La posición de consenso más extendida entre dermatólogos y farmacéuticos especializados en cosmética es que el uso tópico en piel y cabello durante el embarazo se considera de bajo riesgo, especialmente cuando se aplica en zonas alejadas del abdomen. No obstante, el principio de precaución sigue siendo razonable: si no es imprescindible, no es necesario añadirlo a la rutina justo durante los primeros meses de gestación.
Lo que sí hay que descartar de forma categórica es cualquier uso oral o aplicación intravaginal, que en ningún contexto tiene respaldo científico como práctica cosmética y que en embarazo supone un riesgo documentado de complicaciones obstétricas graves. Si alguien te ha sugerido ese uso para "inducir el parto de forma natural", es una práctica que debe comentarse con el equipo obstétrico, no con el cosmético.
En resumen: aplicado en el cabello, las cejas, las pestañas o como emoliente corporal en zonas no abdominales, el aceite de ricino no tiene contraindicación absoluta en embarazo. En caso de duda, siempre consulta con tu ginecólogo o matrona.
Preguntas frecuentes sobre aceite de ricino
¿El aceite de ricino hace crecer el cabello?+
No existe evidencia clínica sólida de que el aceite de ricino estimule el crecimiento del cabello ni que sea eficaz frente a la alopecia androgenética. Lo que sí hace es mejorar la condición del cabello existente, reducir la rotura y sellar la cutícula, lo que puede dar la sensación de un cabello más largo y denso a medio plazo. Si tienes alopecia, consulta a un dermatólogo especializado para evaluar opciones con mayor respaldo científico.
¿Puedo aplicar aceite de ricino en la cara cada noche?+
Depende mucho de tu tipo de piel. En pieles muy secas y maduras, una pequeña cantidad en zonas concretas como las comisuras o los párpados puede tolerarse bien. En pieles normales, mixtas o grasas, el uso diario en todo el rostro aumenta el riesgo de obstrucción folicular y brotes de acné. La precaución y la observación de cómo responde tu piel en las primeras semanas es la mejor guía.
¿Con qué aceites se puede mezclar para que sea más fácil de aplicar?+
El aceite de ricino se mezcla bien con la mayoría de aceites vegetales ligeros. Las combinaciones más habituales son con aceite de jojoba, aceite de argán o aceite de coco para cabello, y con aceite de escaramujo o aceite de semilla de uva para uso facial o corporal. Una proporción habitual es 1 parte de aceite de ricino por 2-3 partes del aceite más fluido. Esto mejora la manejabilidad sin comprometer significativamente sus propiedades.
¿El aceite de ricino es seguro para usar en los ojos?+
Aplicado en los pelos de las pestañas con un cepillo limpio, fuera del área de contacto directo con la mucosa ocular, es generalmente bien tolerado por la mayoría de personas. Sin embargo, si entra en contacto directo con el ojo puede causar irritación y visión borrosa temporal. No se recomienda usarlo puro como colirio ni como desmaquillante, ya que su alta viscosidad dificulta el aclarado y puede irritar la conjuntiva.
¿Cuánto tiempo se conserva el aceite de ricino una vez abierto?+
El aceite de ricino tiene una vida útil relativamente buena comparado con otros aceites vegetales, gracias a su alta concentración en ácido ricinoleico y a los tocoferoles naturales que actúan como antioxidantes. Sin embargo, una vez abierto debe conservarse en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa. En esas condiciones, puede mantenerse en buen estado entre 12 y 24 meses. Si detectas un olor rancio o metálico, descártalo.
¿El aceite de ricino sirve para las estrías?+
El aceite de ricino puede mejorar la hidratación de la zona y la textura superficial de la piel sobre una estría existente, pero no tiene la capacidad de regenerar las fibras de colágeno y elastina que se han roto en las capas profundas de la dermis, que es lo que forma la estría. Para la prevención de estrías durante el embarazo o períodos de crecimiento rápido, mantener la piel bien hidratada con emolientes tiene sentido como medida general, pero no existe evidencia de que el aceite de ricino sea específicamente eficaz en este contexto.
¿Es mejor el aceite de ricino negro jamaicano que el convencional?+
El aceite de ricino negro jamaicano (JBCO, por sus siglas en inglés) se obtiene tostando las semillas antes de prensarlas, lo que le da su color oscuro y un mayor contenido en cenizas alcalinas. Sus defensores afirman que esto potencia sus efectos capilares, pero la evidencia comparativa directa entre el JBCO y el aceite de ricino convencional prensado en frío es muy limitada. Ambos comparten el mismo perfil de ácido ricinoleico. El tostado puede alterar parte de los compuestos bioactivos. A día de hoy no hay datos suficientes para afirmar que uno es clínicamente superior al otro.
Fuentes y referencias
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